La naturaleza del grabado difícilmente aísla al artista de aquellos con quienes comparte taller, herramientas y horas de trabajo, surgiendo así, de forma natural, un intercambio de ideas y procedimientos que enriquece tanto la obra como a las personas. Fruto de ese confluir es Xalubinia-Menorca que convoca a artistas en el hacer de este oficio tan antiguo como vivo y pleno de posibilidades.